La piñatería ROSIT y el viaje del emprendimiento exitoso
- Leonardo Ruiz

- 4 may 2021
- 2 min de lectura
Actualizado: 11 may 2021
El camino del emprendimiento suele tener rumbos muy inciertos, a veces inesperados. Para Rosa María Palacios, la vida le deparó una idea de negocio que no imaginaba. Desde pequeña tenía el gusto por la costura y pensó algún día vender sus propias prendas y formar su propia empresa. No fue hasta los 15 años que sin querer entro a un curso de repostería y así toda su historia comenzó.
Trabajando unos años en una empresa en el departamento de ventas aprendió una de sus grandes fortalezas la persuasión y el trato hacia las personas. Luego trabajó un año en la imprenta de su esposo donde mejoró todas sus habilidades, lo suficiente para decidirse a emprender su propio negocio.
Empezando con pequeñas tortas, tarjetas y decoraciones para fiestas, Rosa María inicia su camino de emprendedora con toda la decisión y experiencia que la vida le había otorgado. Primero alquilando su primer local en la Hermelinda y luego teniendo hasta 3 locales en funcionamiento. Pero, no todo fue tan fácil y próspero para Rosa María. En sus inicios le toco perder parte de su inversión por culpa de la devaluación de la moneda, así como un incendio que ocurrió justo alado de su puesto.
Pese muchos obstáculos, Rosa María pudo por fin establecerse como piñatería y así ganarse el reconocimiento que actualmente posee. Fue la amabilidad y el buen trato la pieza clave para su progreso, pues según cuenta: "las personas siempre la recordaban por su carisma". Cada vez más los clientes entraban en contacto con Rosa y fue ese lazo la que la llevó a posicionarse como una de las piñaterías más solicitadas de la zona. Tiene constantes pedidos y hasta ahora hace decoraciones completas para fiestas, podríamos decir que se encarga de toda la producción visual de un evento especial.
Y es que incluso en épocas como estás, pues Rosa María señala que el Covid -19 no le ha significado gran pérdida para su negocio, pese a que fue cerrado durante la pandemia. Muchos de sus clientes la seguían llamando y hasta tuvo trabajo extra en esos tiempos cuenta. Comenta que desde ya hace años cuenta con una gran lista de clientes fijos que constantemente la llaman, incluso gran parte de su zona ya la reconoce como la experta en producción visual para fiestas.
Actualmente ha retomado su puesto y cuenta hasta con 2 establecimientos más, uno ubicado en el centro de Trujillo y el otro en el centro comercial Primavera. Ahora más inspirada que nunca, pues gracias al apoyo de sus hijas ha podido formalizar por completo su empresa y hasta crear su identidad visual de marca junto a sus redes sociales. Esto significa una gran oportunidad de expansión para ella, pues ahora todos sus trabajos están plasmados y es prueba de su excelente trabajo. Además, sus clientes aumentaron, ya que sus servicios son solicitados directamente desde las redes sociales. Sin duda, dar este paso para Rosa María fue lo que necesitaba para superarse como empresa.
Lo que aquel curso de repostería le enseño hace muchos años en la escuela, hoy la ha hecho cumplir su sueño de convertirse en empresaria, y así poder solventar a una familia que está contenta de ver a su madre en lugar que se encuentra luego de tanto sacrificio.

Rosa María celebrando el día de la madre.



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