La nonita store, un sueño en pandemia
- Jessenia Castillo

- 28 abr 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 12 may 2021
A pesar de que estábamos en plena pandemia y con el miedo a los contagios masivos, decidí que no podía quedarme de brazos cruzados ante la necesidad. Así inicia el relato de su historia de emprendimiento doña Lucy Miranda, quien a sus 76 años y en plena emergencia sanitaria por la propagación de la COVID-19 en el Perú, decidió hacer algo que seguramente pocas personas de su edad se atreverían; y es que emprender un negocio, cualquiera que fuese, es de por sí ya un reto y una tarea un tanto difícil, imagínense hacerlo en la tercera edad y con una pandemia ensimismándose sobre la humanidad, cuando se supone, la persona debe llevar una vida tranquila y sin preocupaciones de índole económico. Sin embargo, doña Lucy o simplemente La nonita, como tiernamente suelen llamarle sus nietos, hizo lo inimaginable, lo impredecible. Abrió su tienda por internet.
Mientras el sol extiende sus últimos rayos por encima de las viejas casas de la solariega ciudad de Trujillo, doña Lucy sostiene firmemente los palillos y la lana y va dando forma entre sus manos a una prenda color azul que parece una chompa para niño. Ella teje desde que tenía 13 años. Recuerda que fue su abuela quien le enseñó este arte, que en aquellos años (1925) era más una necesidad. Desde entonces no ha dejado de hacerlo. Teje siempre. Por gusto o por pasatiempo, pero lo hace siempre. Y ahora con mayor razón, pues es este precisamente el negocio que decidió emprender hace ya más de un año y que, a pesar de las dificultades que ha tenido que sufrir por la pandemia, le ha dado satisfacciones emocionales, además de las económicas (claro está).
Al principio, emprender este negocio le significó algunos problemas. Nos narra (a manera de anécdota) que una vez concebida la idea del emprendimiento de la tienda on line de venta de prendas tejidas con lana o hilo, tuvo que persuadir a sus hijas que hacerlo era una buena idea y que no le demandaría de ningún riesgo de contagio. Fue así que en el mes de marzo del 2020, justo el mes cuando el expresidente de La República decretaba el estado de emergencia por la COVID-19, doña Lucy puso en marcha su propio negocio al que llamó simplemente La nonita store (sus nietos tuvieron mucho que ver en la decisión del nombre).
Posiblemente haya sido para ella más difícil tener que adaptarse a las nuevas tecnologías, aunque sus nietos aseguran que la nonita es una fiel usuaria de las redes sociales y del youtube (risas). Pero sin duda, las ganas de hacerle frente a una necesidad tan grande como la que se vivió a principio de esta pandemia y sobre todo, de contribuir en casa económicamente, fueron razones más que suficientes para decidir dar este paso tan importante.
Ella nos confiesa que, si bien es cierto, no es un negocio que goce de un público grande, por lo menos en lo que va de este poco más de año desde que abrió, ha ido abriéndose paso en este rubro y captando la atención de madres de familia y personas mayores, quienes más adquieren sus productos. Eso para ella es motivo de alegría y de motivación, nos dice Jimmy, su nieto más engreído. Claro que como todo negocio ha ido de menos a más, nos dice ella, pero es algo que disfruto hacer y me gusta. Los meses más duros para este emprendimiento fueron los de setiembre a marzo (con la excepción de diciembre) cuando los pedidos se ausentaron casi en su totalidad por la llegada de la primavera y el verano.
Aunque sí es inevitable decir que en todo este tiempo las cosas no han ido viento en popa, y es que es comprensible que en medio de una pandemia ningún negocio que no guarde relación con la alimentación o la salud vaya de mil maravillas, pero aún así doña Lucy sigue luchando por salir adelante. Nos cuenta que de un tiempo acá los pedidos han disminuido un poco, pero ella confía que, con la llegada del invierno, la demanda por sus suéteres, chompas, gorritos y demás prendas de lana, aumenten significativamente. Así es el negocio, a veces se vende y a veces, no. Nos dice, mientras nos muestra como quedó la chompita de niño que con tanto amor y dedicación tejía durante esta entrevista.





Comentarios