A través de la ventana virtual
- Jessenia Castillo

- 20 abr 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 11 may 2021
La historia de Marc que sobrevive a la pandemia y a la nostalgia de su patria.
Han transcurrido 18 años desde que Marc Anthony se mudó a los Estados Unidos junto a sus padres. No, no es el cantante de salsa que el mundo de habla hispana conoce, se trata de un joven peruano que hoy tiene 24 años y vive de todo, menos de la música como su homónimo (o casi).
Cuando partió, tenía tan solo 6 años y jamás imaginó en su infantil e inocente mente que él, como muchos ciudadanos extranjeros residentes en el país del tío Sam, afrontarían una crisis sanitaria mundial, lejos de su patria, a la que sin duda sus padres deben echar de menos un poco más que él.
Mientras empieza a recoger poco a poco los primeros episodios que le tocó vivir de esta pandemia, un virus nuevo que se volvió más terriblemente popular que la gripe AH1 N1. Marc Anthony De La Cruz Ferradas (su nombre completo), esboza una ligera mueca de tristeza (silencio), posiblemente recordando a algún ser querido que enfermó o hasta murió en estos meses. Sin embargo, el breve minuto de honor que se rinde a los caídos, se termina. Lo primero que comenta es que al comienzo la gente no se tomó en serio la enfermedad y le restaron importancia a lo que ocurría en la lejana ciudad de Wuhan (China), pero que con el tiempo las cosas cambiaron cuando llegó el crucero de gente infectada.
La pesadilla china se acercó a las costas de Los Estados Unidos. Las tiendas fueron vaciadas la preocupación llegó cuando se hizo público la noticia del primer caso de COVID-19 en Berkeley. Ese fue el último día de Marc en Berkeley, pues se marchó debido al terror expandido en la ciudad por el nuevo Coronavirus que ganaba presencia mundial. Cuando regresó un mes después, la universidad lucía vacía y muchos estudiantes habían regresado a sus casas, otros cancelaron sus contratos de casa. Por otra lado, muchos de los estudiantes extranjeros regresaron a sus países antes de que comenzaran las restricciones.
En el intento del país de regresar a una vida normal, hubo estudiantes que tomaron clases virtuales; Marc fue uno de ellos. Decidió estudiar computación e intentó terminar su tesis; sin embargo, la atmósfera había cambiado mucho y no pudo investigar lo suficiente como seguramente quiso.
Recuerda haber escuchado noticias en CNN sobre la COVID en diciembre del 2019. Un caso particular sobre un doctor chino que estaba alertando que había un nuevo virus. En ese entonces no le prestó mucha importancia porque pensó que sería como la pandemia de la gripe AH1 N1 (o gripe porcina como se le conoció al principio), ocurrida hace diez años. Nunca imaginó que la situación llegase a un punto tan extremo.
Por un momento, distrae su mirada a través del cristal de su ventana. Toma un cigarro. Lo enciende. No se percibe el olor ya que esta entrevista tuvo lugar como muchas actividades en el mundo en plena pandemia, de manera virtual. Retoma la charla y comenta que muchos perdieron sus trabajos, especialmente los que trabajan en profesiones no esenciales. Recuerda que fue difícil encontrar trabajo en el mes de junio del año 2020.
Marc es de pocas palabras, sin embargo, se anima a narrar un poco más de lo que vivió y señala que nadie estuvo preparado para una pandemia así. Todo fue un caos. El cargamontón de noticias que se contradecían. A él le afectaba escuchar como las cosas empeoraban todos los días.
Por último, culmina esta entrevista diciendo que definitivamente fue un problema para él y para su familia, adaptarse a este país, a vivir lejos de sus parientes, pero que ha sido más difícil vivir con el recuerdo de la imagen de muchos fallecidos a causa de esta enfermedad.





Comentarios